Monólogo corto para explorar la locura

Sobre mi cabeza veo un vidrio que me refleja. Una lluvia densa y apacible cae silenciosa sobre el cristal
Gota tras gota caen amontonadas, y el peso que ejercen amenaza con romper el único lazo que me separa de ellas. 
Contemplando el espectáculo, decido que ya nada me molesta. Me siento y actúo de manera natural, cuento los dedos de mis manos. 
Nada importa, algo dentro mio dice que no es allí donde estoy, El aire a mi alrededor danza con una sonrisa sarcástica.
De un momento a otro descubro algo perturbador; una especie de liquido ennegrecido y viscoso se aproxima a mi cuerpo, rápidamente levanto la vista y veo lo inevitable.
Una rajadura en medio de la transparencia del techo, abre paso al liquido que con su preciosa quietud desciende directo hacia mi. 
Intento hacerme a un lado, pero cuatro gruesas paredes me asfixian con silencio indiscutible.
No puedo estar ya sentada, busco una manera de creer que aquello no existe y que soy solo una confusion en aquél extraño mundo. El espacio reducido obliga a levantarme rápidamente hasta quedar de pie, me sorprende la rapidez de la situación. 
Las manos cruzadas sobre mi pecho no me permiten ver mas alla de mi mitad superior. Comienza a faltarme aire. el esfuerzo por respirar me molesta y tengo miedo, tanto miedo pero de todas formas se que debo controlar la respiracion por lo que me obligo a levantar la cabeza para tomar aire, ya que si no lo hago puede ser la última vez que lo haga. Mantengo los ojos cerrados, pero comienza lo peor; algo se desliza sobre mis mejillas provocando un cosquilleo molesto. Me cuesta ser constante en la respiracion, el corazón me late pausado y con fuerza, mis piernas pierden estabilidad pero aun así no puedo doblarlas. ¡Como quisiera no tenerlas para asi poder estar mas cerca del piso.! Después de todo nunca me fueron útiles... Siento que comienzo a desvariar, mi cerebro se sobreoxigena. 
La maldita viscosidad ahora llega a mis labios. Cierro la boca por miedo a tragar esa desagradable sustancia. Pienso y observo pero de todas formas se que ya nada puede hacer que la situación empeore. Comienzo a gritar sin importar si quedare sorda, o muda. Sacudo con grandes esfuerzos mi cuerpo, escalofríos, siento los pulmones golpear abruptamente contra mis costillas. Abro los ojos. Las paredes antes blancas, ahora tomaron un tinte negro. Pareciesen petróleo. Lloro ahogándome en mis lágrimas. Estoy muriendo en mis propios sentimientos, Repentinamente el vidrio y las paredes estallan.
Un suelo frio y sucio penetra en mis heridas conectándome otra vez con algún mundo conocido. 

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