Él hablaba de su pasado, se había olvidado del aspecto frio de todos los días. Hablaba de su antiguo trabajo.
Por un momento me invadió una tristeza efímera al ver sus bocas arrugandose al acercar el tenedor a sus bocas. Ambos estaban viejos. El rencor acumulado por años desapareció, y sentí una profunda sensación hacia aquellos dos seres que siquiera reparaban en mi presencia. Añoraban su pasado y lo miraban con simpatía, mientras el inerte mundo al que se somentian hoy, los alejaba de aquella gozosa juventud en la que criaban gallinas y sembraban en sus quintas. El presente desvanecido. Todo había quedado atrás y sus rostros envejecidos.
Siento que quieres escapar de la realidad.
Tu piel es blanca, y tu pelo corto y mojado por el agua del océano.
¿Qué esperas ahí parada a mi lado y con la vista fija al mar?
¿Porqué espero a que me hables, y yo no lo hago por miedo a que no pienses lo mismo que yo?
Me inquietas, pequeña niña blanca como las nubes..
Tu piel es blanca, y tu pelo corto y mojado por el agua del océano.
¿Qué esperas ahí parada a mi lado y con la vista fija al mar?
¿Porqué espero a que me hables, y yo no lo hago por miedo a que no pienses lo mismo que yo?
Me inquietas, pequeña niña blanca como las nubes..
Acera
Clea miraba
con inquietud la acera caliente. El sol que acababa de ocultarse había
desparramado en el cielo toda clase de espigas multicolores. A medida que caminaba sentía ese sudor típico de los nervios, el calor del roce en los bolsillos de su campera negra. Calculaba cada paso, y de tanto en tanto también lo miraba a él sin importarle si repararía en ello. Él reflejaba una mueca de tristeza, los labios habían perdido el
color natural y los ojos se le hacían agua como la lluvia del invierno; una expresión fria y
melancólica.
Que mas daba, horas mas tarde todo se reduciría al olvido. El pasado cercano no era preocupante, lo peor vendría después, cuando los dias, los meses y quien sabe los años comenzaran a marcar su piel. Los recuerdos mas vívidos se instalarían en su alma como las ojas caen en la acera. ¿Era capaz de soportar un año entero? Caminaban cansados, porque ambos sabían que las heridas antes cicatrizadas ahora lentamente volvían a abrirse.
Que mas daba, horas mas tarde todo se reduciría al olvido. El pasado cercano no era preocupante, lo peor vendría después, cuando los dias, los meses y quien sabe los años comenzaran a marcar su piel. Los recuerdos mas vívidos se instalarían en su alma como las ojas caen en la acera. ¿Era capaz de soportar un año entero? Caminaban cansados, porque ambos sabían que las heridas antes cicatrizadas ahora lentamente volvían a abrirse.
Monólogo corto para explorar la locura
Sobre mi cabeza veo un vidrio que me refleja. Una lluvia densa y apacible cae silenciosa sobre el cristal
Gota tras gota caen amontonadas, y el peso que ejercen amenaza con romper el único lazo que me separa de ellas.
Contemplando el espectáculo, decido que ya nada me molesta. Me siento y actúo de manera natural, cuento los dedos de mis manos.
Nada importa, algo dentro mio dice que no es allí donde estoy, El aire a mi alrededor danza con una sonrisa sarcástica.
De un momento a otro descubro algo perturbador; una especie de liquido ennegrecido y viscoso se aproxima a mi cuerpo, rápidamente levanto la vista y veo lo inevitable.
Una rajadura en medio de la transparencia del techo, abre paso al liquido que con su preciosa quietud desciende directo hacia mi.
Intento hacerme a un lado, pero cuatro gruesas paredes me asfixian con silencio indiscutible.
No puedo estar ya sentada, busco una manera de creer que aquello no existe y que soy solo una confusion en aquél extraño mundo. El espacio reducido obliga a levantarme rápidamente hasta quedar de pie, me sorprende la rapidez de la situación.
Las manos cruzadas sobre mi pecho no me permiten ver mas alla de mi mitad superior. Comienza a faltarme aire. el esfuerzo por respirar me molesta y tengo miedo, tanto miedo pero de todas formas se que debo controlar la respiracion por lo que me obligo a levantar la cabeza para tomar aire, ya que si no lo hago puede ser la última vez que lo haga. Mantengo los ojos cerrados, pero comienza lo peor; algo se desliza sobre mis mejillas provocando un cosquilleo molesto. Me cuesta ser constante en la respiracion, el corazón me late pausado y con fuerza, mis piernas pierden estabilidad pero aun así no puedo doblarlas. ¡Como quisiera no tenerlas para asi poder estar mas cerca del piso.! Después de todo nunca me fueron útiles... Siento que comienzo a desvariar, mi cerebro se sobreoxigena.
La maldita viscosidad ahora llega a mis labios. Cierro la boca por miedo a tragar esa desagradable sustancia. Pienso y observo pero de todas formas se que ya nada puede hacer que la situación empeore. Comienzo a gritar sin importar si quedare sorda, o muda. Sacudo con grandes esfuerzos mi cuerpo, escalofríos, siento los pulmones golpear abruptamente contra mis costillas. Abro los ojos. Las paredes antes blancas, ahora tomaron un tinte negro. Pareciesen petróleo. Lloro ahogándome en mis lágrimas. Estoy muriendo en mis propios sentimientos, Repentinamente el vidrio y las paredes estallan.
Un suelo frio y sucio penetra en mis heridas conectándome otra vez con algún mundo conocido.
Gota tras gota caen amontonadas, y el peso que ejercen amenaza con romper el único lazo que me separa de ellas.
Contemplando el espectáculo, decido que ya nada me molesta. Me siento y actúo de manera natural, cuento los dedos de mis manos.
Nada importa, algo dentro mio dice que no es allí donde estoy, El aire a mi alrededor danza con una sonrisa sarcástica.
De un momento a otro descubro algo perturbador; una especie de liquido ennegrecido y viscoso se aproxima a mi cuerpo, rápidamente levanto la vista y veo lo inevitable.
Una rajadura en medio de la transparencia del techo, abre paso al liquido que con su preciosa quietud desciende directo hacia mi.
Intento hacerme a un lado, pero cuatro gruesas paredes me asfixian con silencio indiscutible.
No puedo estar ya sentada, busco una manera de creer que aquello no existe y que soy solo una confusion en aquél extraño mundo. El espacio reducido obliga a levantarme rápidamente hasta quedar de pie, me sorprende la rapidez de la situación.
Las manos cruzadas sobre mi pecho no me permiten ver mas alla de mi mitad superior. Comienza a faltarme aire. el esfuerzo por respirar me molesta y tengo miedo, tanto miedo pero de todas formas se que debo controlar la respiracion por lo que me obligo a levantar la cabeza para tomar aire, ya que si no lo hago puede ser la última vez que lo haga. Mantengo los ojos cerrados, pero comienza lo peor; algo se desliza sobre mis mejillas provocando un cosquilleo molesto. Me cuesta ser constante en la respiracion, el corazón me late pausado y con fuerza, mis piernas pierden estabilidad pero aun así no puedo doblarlas. ¡Como quisiera no tenerlas para asi poder estar mas cerca del piso.! Después de todo nunca me fueron útiles... Siento que comienzo a desvariar, mi cerebro se sobreoxigena.
La maldita viscosidad ahora llega a mis labios. Cierro la boca por miedo a tragar esa desagradable sustancia. Pienso y observo pero de todas formas se que ya nada puede hacer que la situación empeore. Comienzo a gritar sin importar si quedare sorda, o muda. Sacudo con grandes esfuerzos mi cuerpo, escalofríos, siento los pulmones golpear abruptamente contra mis costillas. Abro los ojos. Las paredes antes blancas, ahora tomaron un tinte negro. Pareciesen petróleo. Lloro ahogándome en mis lágrimas. Estoy muriendo en mis propios sentimientos, Repentinamente el vidrio y las paredes estallan.
Un suelo frio y sucio penetra en mis heridas conectándome otra vez con algún mundo conocido.
Labris
¿Dónde estabas cuando se desdoblaban mis sentidos?
¿En que pensabas cuando me ahogaba en profundos pensamientos?
Yo te pensaba a lo lejos, te anhelaba
y de seguro te habrías escabullido entre tus brazos
si a media nocha irrumpía entre tus sueños irreales...
Quien dibujaría una sonrisa en mi rostro?
No oculto siquiera que seas mi musa.
Atónitos los momentos, tus labios con otros
y ni ellos ni yo, queríamos morir.
Me siento sedada ante los sonidos que invaden mi cuarto
un abanico de colores se despliega, flamante estrella
y mis ojos entreabiertos, increibles historias ...
Alguna vez quisiste que susurrara en sinceros versos,
la locura que almacenabas dentro mío.
¿Habrían permanecido al menos, entre tus oídos
por un momento..?
Fue una vibración constante eludiendo las horas
Melodía, pura y profunda.
Ansiada la rosa y sucio el silencio,
sucio sería si las rosas hablaran!
La poesía
Mueren las manos del poeta
Pintadas de rojo teñidas por la tumba de su creaciòn
Ha dejado sin vida mis labios
Ha marchitadose la rosa que ansiaba su alma
Se llevo al entierro su pasado y mi presente
Al creador que guardaba los deseos ocultos
De mi amor, de aquel que llenaba mis dìas
Mueren los ojos del poeta
Secàndose sus lagrimas en el fulgor de la noche
He dejado que se marche
Y en su entierro, èl desnudo y casi sin vida
Pedìa que sus emociones desaparezcan
Rìo y lloro sin ancias por saber lo que me espera al amanecer
Y acariciar la sensacion de yacer ya sin vida
Mueren los labios del poeta
Y con èl, el silencio que habitaba mi alma
Y con èl los gritos, y con èl las horas
Voy a huir, al prado de los sueños
Deja que mi voz sea el abismo de su caìda
Y que mis palabras resuenen en su pecho antes de verlo partir
Solo siento el roce de la muerte seducida por la oscuridad
Muere el cuerpo del poeta
Me abandona la luz
Abrazarè la eterna luna que conoce mis secretos
Tomare su cuerpo ya sin vida
Y me veras desaparecer como poesìa...
Pintadas de rojo teñidas por la tumba de su creaciòn
Ha dejado sin vida mis labios
Ha marchitadose la rosa que ansiaba su alma
Se llevo al entierro su pasado y mi presente
Al creador que guardaba los deseos ocultos
De mi amor, de aquel que llenaba mis dìas
Mueren los ojos del poeta
Secàndose sus lagrimas en el fulgor de la noche
He dejado que se marche
Y en su entierro, èl desnudo y casi sin vida
Pedìa que sus emociones desaparezcan
Rìo y lloro sin ancias por saber lo que me espera al amanecer
Y acariciar la sensacion de yacer ya sin vida
Mueren los labios del poeta
Y con èl, el silencio que habitaba mi alma
Y con èl los gritos, y con èl las horas
Voy a huir, al prado de los sueños
Deja que mi voz sea el abismo de su caìda
Y que mis palabras resuenen en su pecho antes de verlo partir
Solo siento el roce de la muerte seducida por la oscuridad
Muere el cuerpo del poeta
Me abandona la luz
Abrazarè la eterna luna que conoce mis secretos
Tomare su cuerpo ya sin vida
Y me veras desaparecer como poesìa...
Es la manera
Admire el color del cielo. Mutaciones gigantes de vaya a saber que tipo de átomos.
La mirada apresurada de gente que va y viene a mi lado. Saltan, corren, exageran.
Miro constantemente el exterior mojado y tupido por árboles que se esfuerzan por encajar en la ciudad.
Recuerdo ciertas cartas que devolví y que nunca volverán.
Quizás una simple nota baste para erizar mi piel y golpear mis sentimientos contra alguna otra dimensión y perderme...
Algunas veces busco ese refugio cuando no existen las respuestas.
Pero ya no importan los que dirán, ya nada podría ser mas fuerte que esta locura tan real en medio de un baile de máscaras.
Me llevo un cuaderno en blanco
y una carta de tarot en el bolsillo.
La mirada apresurada de gente que va y viene a mi lado. Saltan, corren, exageran.
Miro constantemente el exterior mojado y tupido por árboles que se esfuerzan por encajar en la ciudad.
Recuerdo ciertas cartas que devolví y que nunca volverán.
Quizás una simple nota baste para erizar mi piel y golpear mis sentimientos contra alguna otra dimensión y perderme...
Algunas veces busco ese refugio cuando no existen las respuestas.
Pero ya no importan los que dirán, ya nada podría ser mas fuerte que esta locura tan real en medio de un baile de máscaras.
Me llevo un cuaderno en blanco
y una carta de tarot en el bolsillo.
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