Y ella con sus tacones va amarrada a su perro, mientras que al otro lado lleva amarrado a su marido.
Ninguno tiene ganas de sacar al perro, pero ambos lo miran impacientes mientras caminan.
Todo sea por tener una excusa para vestir su mejor blusa y una cartera de Louis Vuitton.
Él por su parte se abstiene a las reprimendas de su mujer. ¿Porqué no vas a sacar al perro ¡Te pasas todo el día ahí sentado mirando la tv!
Entonces hace una mueca, y como buen pollerudo la sigue. Ella por supuesto le elige la ropa, y entonces juntos bajan a pasear al perro por las vereditas de Plaza Italia.
Poema para una mujer extraviada
Esa noche supe que te escribiría. Esa imagen tan tuya quedo latente en mi recuerdo, evocando todos los sentimientos de naturaleza abstracta. Yo me habia acercado a la escalera, y lentamente tus tacones de charol comenzaron a resonar en el eco del edificio. Alce la mirada, solo tus labios se asomaban a traves del velo negro que llevabas puesto. Y plaf... plaf, bajaste cada vez mas lento, acentuando el sonido de tus tacos. Yo, al borde de la barandilla te mire, sentí que estaba esperandote. Esa fue la unica vez que te vi.
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