Y ella con sus tacones va amarrada a su perro, mientras que al otro lado lleva amarrado a su marido.
Ninguno tiene ganas de sacar al perro, pero ambos lo miran impacientes mientras caminan.
Todo sea por tener una excusa para vestir su mejor blusa y una cartera de Louis Vuitton.
Él por su parte se abstiene a las reprimendas de su mujer. ¿Porqué no vas a sacar al perro ¡Te pasas todo el día ahí sentado mirando la tv!
Entonces hace una mueca, y como buen pollerudo la sigue. Ella por supuesto le elige la ropa, y entonces juntos bajan a pasear al perro por las vereditas de Plaza Italia.
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